El pasado 4 de febrero iniciaron oficialmente los trabajos de ampliación de la vía Yambo–Ambato. A dos meses del arranque del proyecto, ya se evidencian intervenciones en varios tramos; sin embargo, en sectores donde las viviendas están ubicadas al filo de la carretera, las obras aún no avanzan con la misma intensidad.
Una de las afectadas es María Paucar, de 66 años, quien vive desde hace 38 años cerca de la curva de Samanga. Su vivienda, de dos pisos, deberá ser derrocada por completo como parte de la ampliación.
María cuenta que en años anteriores recibió un pago parcial por la afectación de su predio, pero asegura que no se le ha cancelado el valor total. La preocupación es mayor, ya que no solo perderá su casa, sino también una parte importante de su terreno.
En este hogar vive junto a sus seis hijos, con quienes además mantienen pequeños negocios que representan su sustento diario. Ahora, su mayor incertidumbre es cuándo recibirán el pago completo para poder empezar de nuevo en otro lugar.
Como ella, varias familias del sector aseguran estar en la misma situación. Coinciden en que, mientras no se cumpla con las compensaciones correspondientes, no permitirán que la maquinaria continúe con los trabajos en las zonas afectadas.




























